Sin Mas, lo mismo pero menos

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En cualquier libro de estilo se nos indica que una columna de opinión debe tener un buen título que llame la atención y que defina lo que va a explicar en el texto y un juego de palabras pues siempre es efectivo. Sin Mas lo mismo pero menos, explica muy bien lo que aconteció el pasado viernes con la convocatoria del referéndum independentista para el próximo 1 de octubre que realizó el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.


Se intentó dar una apariencia de solemnidad con la presencia junto a Puigdemont y al vicepresidente, Oriol Junqueras, del resto del Govern y de los parlamentarios de los partidos independentistas, menos  Germà Gordó, el ángel caído, claro está. Fue solemne pero no cuajó, ni los medios afines hicieron el seguimiento, hasta entonces habitual. Nadie lo vio como otro día histórico, igual porque ya llevamos demasiados y han perdido efectividad. Tampoco ayudó que ese mismo día los catalanistas se desayunasen con la pérdida de votos del SNP, el partido escocés tantas veces usado de referencia. Desde luego el estratega que escogió la fecha, se lució.


El anuncio del viernes no resultó creíble porque nada tiene que ver con la convocatoria del referéndum independentista del 9 de noviembre del 2014, que Artur Mas realizó el 27 de septiembre de 2014. Entonces, Mas firmó solemnemente un decreto, un acto que sí tenía consecuencia jurídicas. En este caso, acierta la Fiscalía al no actuar contra Puigdemont hasta que no haya una convocatoria oficial porque lo sucedido el viernes son sólo palabras sin ninguna trascendencia jurídica. Hay que reconocer la fineza del portavoz del Gobierno, Méndez de Vigo al afirmar que "los pensamientos no delinquen" y referirse al acto de Barcelona como "el anuncio del anuncio de otro anuncio".


Durante estos años hemos visto como los que enardecían a las masas luego se acochinaban en tablas. Un ejemplo claro ha sido el juicio del 9N. Y eso lo ve la masa , esa masa que se siente utilizada. Pueden simular que están enfadados con nosotros y gritarnos "fachas·, "colonizadores" y esas cosas. Pero lo que les duele de verdad es el comportamiento de sus líderes de cartón. Con esos mimbres no se crea un buen cesto nuevo. Y lo saben.

 

Miguel del Amo


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