Eterna recurrencia

Miguel del Amo

El concepto "eterna recurrencia" es conocido como "palingenesia", pero no creo adecuado ponerme innecesariamente exquisito en este texto y omitiré el "palabro". Se entiende como "eterna recurrencia" a un acto que se repite una y otra vez con lo que se asegura la continuidad de los seres. Se puede relacionar con la idea de reencarnación pero omitiré esta parte, más que nada porque no creo en ella. Prefiero hablar de los ciclos que se repiten inexorablemente, una y otra vez. Como decía mi profesor de historia medieval, José Enrique Ruiz-Domènec, a lo largo de la historia se repiten los mismos problemas y lo hacen siguiendo una parábola. El problema en cuestión va subiendo hasta que se estabiliza y vuelve a bajar, es decir se crea y desaparece pero, con el tiempo vuelve a aparecer. Sólo los problemas que se solucionan no vuelven a aparecer. Así de sencillo de decir y, por lo visto, tan difícil de llevar a cabo.

 

Mariano Rajoy seguirá siendo presidente de España y muchos aplauden su "tancredismo". España da por buena su inacción como razón de que perdure en el poder, pero no caigamos en lo fácil. Si queremos gobernantes que vayan trampeando en el día a día, gobernantes que vivan en el cortoplacismo, pues aplaudamos. Pero debemos tener más altura de miras y no conformarnos. Debemos exigir, esa es la cuestión. Exigir. Votemos a estadistas, aunque defiendan mensajes incómodos pero que planteen asuntos de calado para las próximas generaciones. El país que no se centra en solucionar los problemas está condenado a un dejavú tan repetitivo como fatídico. La "eterna recurrencia de los mediocres que son alabados por sus hijos e ignorados por sus nietos".


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