De patrias y lenguas

Articulo publicado en elCatalan.es
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Dejó escrito Pesoa "mi patria es mi lengua". El portugués veía más soportable una agresión a su país que a su cultura, a su lengua. Si embargo para Rilke, la patria era la infancia. Estos dos pensamientos son importantes y muy en vigencia si vives en esta Cataluña actual donde hasta la supuesta izquierda huye de la palabra España y donde los niños van creciendo año a año, complejo a complejo. Pessoa y Rilke tenían razón, para la mayoría de catalanes la patria es la lengua y la patria es la infancia, y es que la lengua de nuestra niñez fue el castellano, y para los niños de ahora, a pesar de ímprobos y baldíos esfuerzos, también. Y es que la única política lingüística aceptable en una democracia es la que no existe.

 

Afortunadamente la inmensa mayoría de españoles estamos de acuerdo en que en el momento de emplear a una mujer no se le puede discriminar por su sexo pero sí se acepta y se da por bueno que una persona cualificada no pueda acceder a un empleo en la Administración por no satisfacer una exigencia abusiva de conocimiento de una lengua cooficial. Actualmente más de 15 millones de españoles residentes en Galicia, País Vasco, parte de Navarra, Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana pueden ser, o lo han sido ya, víctimas de discriminación. 

En el País Vasco han tenido y tienen graves problemas pero la lengua no es ni ha sido el mayor de ellos. Las tres lineas en función de la lengua vehicular, aunque mejorables, favorecen la libertad. Es cierto que en Cataluña la mayoría nos inclinaríamos por el bilingüismo pero por encima de nuestros gustos particulares prevalece la libertad y el pragmatismo. Debemos incentivar el movimiento de ciudadanos españoles por todo el territorio nacional. A día de hoy si Cataluña quiere captar talento, la lengua es una barrera infranqueable. No escogemos a los mejores, nos tenemos que conformar con una raquítica elección solo entre los que dominan el catalán, una elección muy chata.

 

Normalicemos de una vez el uso de la lengua en Cataluña, pero normalicémosla de verdad. Respetemos  a la mayoría que piensa, escribe y habla en castellano. 

Toni García-Pérez

                         


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